Sí, el LPG Endermologie funciona para la grasa localizada en el abdomen, pero con una condición importante: solo actúa sobre la grasa subcutánea —la que puedes pellizcar con la mano—, no sobre la grasa visceral profunda que rodea los órganos.
Para la grasa subcutánea abdominal, el LPG activa la lipólisis natural en los adipocitos, mejora la firmeza de la piel y reduce el perímetro de cintura de forma progresiva. Los estudios clínicos documentan una reducción media de hasta 5,8 cm de contorno de cintura tras 12 sesiones.
Si tu abdomen tiene volumen por grasa subcutánea y flacidez —lo que ocurre en la mayoría de los casos—, el LPG es una opción eficaz y sin cirugía.
La pregunta que me hacen más clientas después de los 35
“Cristina, hago ejercicio, cuido lo que como, y la barriga no se va. ¿Puede ayudarme el LPG?”
Lo escucho cada semana. Y es una de las preguntas que más me importa responder bien, porque detrás de ella hay mucha frustración acumulada y, muchas veces, expectativas que conviene ajustar antes de empezar cualquier tratamiento.
La respuesta corta es sí. Pero antes de reservar una sesión, hay algo fundamental que tienes que entender sobre cómo funciona la grasa del abdomen. Porque no toda la grasa abdominal es igual, y esa diferencia determina completamente qué puede hacer el LPG por ti y qué no.
Lo primero: no toda la grasa abdominal responde al LPG

Este es el punto más importante del artículo y el que más me importa que quede claro, porque hay centros que prometen eliminar «la grasa del abdomen» con LPG sin hacer esta distinción. Yo no trabajo así.
En el abdomen conviven dos tipos de grasa completamente diferentes:
Grasa subcutánea
Es la que está justo debajo de la piel. La que puedes pellizcar con la mano. La que forma el “michelín” o el volumen blando en la zona de la cintura. Está en la hipodermis —exactamente la capa donde trabaja el LPG.
Esta grasa sí responde al LPG. El cabezal actúa directamente sobre los adipocitos de esa capa, activa la lipólisis natural y estimula la producción de colágeno para reafirmar la piel. Los cambios son medibles, progresivos y documentados.
Grasa visceral
Es la grasa profunda que rodea los órganos internos: el hígado, el estómago, los intestinos. No se puede pellizcar porque está dentro de la cavidad abdominal, por debajo de la musculatura. Es la responsable del «abdomen duro» o «barriga de embarazada» que no cede aunque la persona esté delgada.
Esta grasa no es accesible para ningún tratamiento estético externo, incluido el LPG. Su reducción depende exclusivamente de la alimentación, el ejercicio y, en casos con componente hormonal o metabólico relevante, de intervención médica.
Cuando evalúo el abdomen de una clienta en el centro, lo primero que hago es determinar cuál de los dos tipos predomina. Porque si hay mucha grasa visceral, el LPG puede mejorar la textura y la firmeza de la piel, pero no va a reducir el volumen de la forma que esa clienta espera. Decírselo antes de empezar es lo correcto, aunque a veces no sea lo que quiere escuchar.
¿Por qué la grasa subcutánea del abdomen es tan resistente?
Entender esto explica por qué el LPG puede ayudar donde el ejercicio no llega.
La grasa no se pierde de forma localizada con el ejercicio. Cuando el cuerpo entra en déficit energético, quema grasa de forma generalizada —y siempre empieza por las zonas con mayor sensibilidad a las hormonas lipolíticas. El abdomen, las cartucheras y los muslos internos son zonas con alta concentración de receptores alfa, que inhiben la liberación de grasa y la mantienen almacenada. Por eso son siempre las últimas en responder a la dieta y el ejercicio, y las primeras en recuperarse cuando se relajan los hábitos.
Además, estas zonas tienen menor circulación sanguínea que otras partes del cuerpo, lo que hace que los ácidos grasos liberados tarden más en movilizarse y eliminarse. El tejido está, en cierto modo, «dormido».
El LPG actúa exactamente sobre esos dos factores: activa la lipólisis en los adipocitos mediante mecanoestimulación y mejora la microcirculación local, facilitando que la grasa movilizada se elimine a través del sistema linfático. Es como «despertar» un tejido que el ejercicio no puede alcanzar de forma localizada.
¿Qué ocurre exactamente en el abdomen durante una sesión de LPG?
Cuando trabajo la zona abdominal con el cabezal del LPG, ocurren tres cosas simultáneamente:
Lipólisis activada. El cabezal estimula los fibroblastos y los adipocitos de la hipodermis. Los estudios publicados sobre LPG documentan una activación de la lipólisis de hasta el 70% en las zonas tratadas. Los adipocitos no se destruyen; se activan para que liberen su contenido graso, que el organismo elimina de forma natural a través del sistema linfático.
Producción de colágeno. La estimulación mecánica reactiva los fibroblastos de la dermis para producir colágeno y elastina. Esto es fundamental en el abdomen, donde la piel frecuentemente pierde firmeza por el peso, el embarazo o los cambios hormonales. Sin esta reafirmación, reducir grasa puede dejar la piel flácida. El LPG trabaja los dos frentes al mismo tiempo.
Drenaje linfático. La succión del cabezal activa el sistema linfático de la zona, reduciendo la retención de líquidos que en muchas clientas contribuye al volumen abdominal. Muchas mujeres que perciben que su barriga «hincha» a lo largo del día tienen un componente de retención importante que el LPG mejora desde la primera sesión.
Casos en los que el LPG en abdomen da los mejores resultados

A lo largo de los años he trabajado el abdomen con LPG en perfiles muy distintos. Estos son los casos donde los resultados son más significativos:
Grasa abdominal blanda tras pérdida de peso
Cuando se pierde peso de forma significativa —especialmente si ha sido rápido—, la piel del abdomen pierde firmeza antes de que el tejido tenga tiempo de adaptarse. Queda una zona blanda, con volumen de grasa subcutánea resistente y una piel que ha perdido tono. El LPG trabaja los dos componentes: la grasa y la firmeza. En estos casos los resultados son muy notables porque el tejido responde bien una vez que se activa.
Barriga postparto
El abdomen después del embarazo es una de las zonas más consultadas en el centro. La distensión de la piel, la pérdida de colágeno y la grasa subcutánea acumulada durante el embarazo crean un abdomen que no responde bien solo al ejercicio. El LPG ayuda a recuperar la firmeza, trabaja la grasa localizada y mejora la textura de la piel. Siempre con la precaución de esperar al menos 3 meses desde el parto (6 si hubo cesárea) y de descartar diástasis abdominal significativa antes de empezar.
Volumen abdominal por cambios hormonales (perimenopausia)
A partir de los 40-45 años, los cambios hormonales favorecen la redistribución de grasa hacia el abdomen. Muchas clientas me dicen que «antes no tenía barriga» y que no han cambiado sus hábitos. No mienten: la genética y las hormonas reorganizan los depósitos de grasa. En estos casos, el LPG ayuda a controlar la grasa subcutánea y mantener la firmeza de la piel en una etapa en la que el colágeno también empieza a disminuir.
Abdomen con grasa localizada en cintura y flancos
Las «lorzas» o el volumen en la cintura y los flancos son una acumulación de grasa subcutánea que responde muy bien al LPG. Es una zona que el ejercicio tarda mucho en moldear y que el LPG puede trabajar de forma específica y localizada.
Lo que el LPG no puede hacer en el abdomen: siendo directa
Ya lo mencioné antes, pero merece su propio espacio porque es demasiado importante.
El LPG no actúa sobre la grasa visceral. Si el volumen de tu abdomen viene principalmente de grasa profunda alrededor de los órganos —abdomen duro, que no cede al pellizcar—, el LPG no va a reducirlo. Puede mejorar la piel por fuera, pero no accede a esa grasa. Esto hay que decirlo claramente.
El LPG no es un sustituto de una alimentación saludable. El tratamiento activa la lipólisis y facilita la eliminación de la grasa movilizada, pero si los hábitos alimentarios generan un exceso calórico constante, el tejido adiposo va a seguir acumulando. El LPG funciona mucho mejor cuando se combina con una alimentación equilibrada, aunque no hace falta ninguna dieta estricta.
El LPG no elimina la diástasis abdominal. La diástasis es una separación de los músculos rectos abdominales que genera un abultamiento central. No es grasa —es estructura muscular— y no responde al LPG. Si hay diástasis relevante, el tratamiento a seguir es fisioterapia de suelo pélvico, no estética.
Cuando evalúo a una clienta que quiere trabajar el abdomen, reviso todos estos factores antes de proponer nada. No tiene sentido diseñar un protocolo de LPG para un abdomen donde el problema principal no es la grasa subcutánea.
Resultados reales: qué se puede medir y en cuánto tiempo
Los resultados en el abdomen son progresivos. Esto es lo que documentamos en el centro y lo que avalan los estudios clínicos:
Desde la primera sesión: reducción de la hinchazón si hay retención de líquidos, sensación de abdomen más plano y menos pesado. Muchas clientas salen de la primera sesión notando que el vaquero les aprieta menos. No es magia —es drenaje real.
A partir de la 3ª-4ª sesión: mejora visible de la textura de la piel, que empieza a ganar firmeza. La zona se nota más tonificada al tacto.
Entre la 6ª y la 10ª sesión: reducción de perímetro medible. Tomamos medidas con cinta métrica en cada visita para documentar la evolución. En la mayoría de los casos hay pérdida de centímetros en esta fase.
Al finalizar el ciclo completo, el estudio BeScored 2024 —realizado con el mismo modelo de dispositivo que usamos en el centro— documenta una reducción media de hasta 5,8 cm de contorno de cintura tras 12 sesiones. El 93% de las participantes observaron mejora visible en la textura de la piel.
Estos son datos medidos en condiciones clínicas, no estimaciones. Y en el centro los complementamos con fotografías de evolución en cada visita.
¿Cuántas sesiones y con qué frecuencia?
Para la grasa localizada en abdomen, el protocolo habitual en el centro es:
Fase intensiva: 2 sesiones por semana durante las primeras 5-6 semanas. Esta frecuencia permite que los efectos de lipólisis y reafirmación se acumulen sin que el tejido pierda el impulso entre sesiones.
Fase de consolidación: 1 sesión semanal durante 3-4 semanas adicionales, una vez que el tejido ha empezado a responder.
Total del ciclo: entre 10 y 15 sesiones para un resultado significativo en grasa abdominal de intensidad media. Si hay mucha grasa subcutánea o flacidez muy marcada, el ciclo puede extenderse.
Mantenimiento: 1 sesión mensual o quincenal para conservar los resultados a largo plazo.
Cómo combino el LPG con otros tratamientos en el abdomen

El LPG funciona muy bien como tratamiento único para la grasa abdominal subcutánea. Pero hay casos en los que diseño un protocolo combinado:
LPG + drenaje linfático manual: Cuando hay retención de líquidos importante, arrancar con drenaje prepara el tejido y el LPG después trabaja más eficazmente sobre la grasa y la firmeza.
LPG + hábitos de alimentación revisados: No es un tratamiento médico ni nutricional, pero siempre recomiendo que las clientas que trabajan el abdomen revisen su ingesta de sodio y de alimentos que generan retención. No hace falta una dieta —solo evitar lo que más dificulta el proceso.
LPG como complemento al ejercicio: Combinar el LPG con actividad física regular acelera los resultados. El ejercicio moviliza grasa de forma general; el LPG lo hace de forma localizada en el abdomen. Los dos juntos son más eficaces que cualquiera de los dos por separado.
Lo que dicen las clientas que han trabajado el abdomen en el centro
«Llevaba dos años haciendo pilates y el abdomen no cambiaba. En 10 sesiones de LPG noté una diferencia real, sobre todo en la firmeza. No perdí mucho peso pero el abdomen cambió de forma.»
«Después de mis dos embarazos el abdomen había quedado muy blando. El LPG me ayudó a recuperar la firmeza que el ejercicio solo no me daba. Llevaba 8 meses entrenando sin resultados en esa zona.»
«Lo que más me sorprendió es que Cristina me explicó desde el principio qué podía esperar y qué no. No me prometió milagros. Y los resultados fueron exactamente lo que me dijo.»
Preguntas frecuentes
Reduce la grasa subcutánea abdominal y mejora la firmeza de la piel, lo que reduce el volumen y el perímetro de cintura. No «elimina la barriga» en sentido absoluto, pero en la mayoría de los casos los cambios son muy visibles y medibles.
Los primeros cambios (reducción de hinchazón, mejora de textura) se notan a partir de la 3ª-4ª sesión. La reducción de perímetro suele medirse a partir de la 6ª-8ª sesión.
No. El abdomen es una zona relativamente cómoda de trabajar. La sensación es de masaje profundo y envolvente. Las zonas más sensibles pueden ser los flancos si hay mucha grasa acumulada, pero nunca es doloroso.
Sí, una vez que la cicatriz ha cicatrizado completamente (al menos 6 meses desde la cesárea). En la evaluación inicial reviso el estado de la cicatriz antes de trabajar esa zona.
Sí. En hombres, la grasa subcutánea abdominal responde bien al LPG. Lo que varía es que los hombres suelen tener más componente visceral, que no responde al tratamiento. En la evaluación determinamos cuál predomina.
Si se trabaja solo el abdomen y cintura, entre 30 y 40 minutos. Si se incluyen también flancos o parte baja de la espalda, puede llegar a 50 minutos.
El primer paso: evaluar si el LPG es lo que necesitas
No todas las barrigas son iguales y no todas responden al LPG de la misma forma. Lo primero es saber con qué tipo de grasa estamos tratando, cuánto hay de subcutánea y cuánto de visceral, y si hay otros factores —diástasis, retención crónica, cambio hormonal— que condicionen el protocolo.
En el centro ofrezco una evaluación corporal gratuita en la que analizo exactamente eso. No para venderte un ciclo de sesiones, sino para decirte honestamente si el LPG puede ayudarte, en qué medida y con qué expectativas realistas.
Sin protocolos genéricos. Sin promesas que no se pueden cumplir.
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Cristina Bejarano Beauty Center
C/ Alonso Heredia, 5 (Local) — Barrio de Salamanca, Madrid
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Cristina Bejarano es especialista en estética avanzada y LPG Endermologie® en Madrid, con amplia experiencia en tratamientos corporales y protocolos personalizados. Su especialización en tecnología LPG le permite abordar de forma individualizada objetivos como la celulitis, la grasa localizada, la flacidez, la retención de líquidos y la mejora de la textura y firmeza de la piel.
A lo largo de su trayectoria, también se ha especializado en micropigmentación y técnicas de embellecimiento semipermanente, incluyendo microblading, micropigmentación de cejas, labios y ojos, y tricopigmentación capilar. Su forma de trabajar combina conocimiento técnico, experiencia práctica, formación continua y un trato cercano, buscando siempre resultados naturales y coherentes con las características y objetivos de cada persona.




